Vídeo

Una pequeña parte de nosotros

Es difícil atinar cuando se trata de describirnos como especie. Ni tanto, ni tan calvo. Ni lo uno ni lo otro. Dominamos a la perfección toda la gama de colores, y lo que es más importante, no acabamos de decidir nuestro preferido.

Pero da miedo pensar que nuestros pasos sigan los del personaje del vídeo. ¿Hacia allí nos dirigimos?

En eso estamos, apurando el timón y el angulo de giro, hasta justo antes de comernos el iceberg, Nos va la emoción ¡¡¡

Anuncios

Necesidad, mercado, competencia y responsabilidad social corporativa

La competencia empresarial (competitividad) nos hace crecer, reinventarnos, innovar, mantener la necesidad constante de mejora. De hecho, incluso nos obliga a introducir en nuestro vocabulario conceptos como ética empresarial, RSC, sostenibilidad… ¿Porque el resto lo hace o porque nos lo creemos?

 La competencia nos obliga a ponernos frente a un espejo, constantemente. Nos empuja también a escudriñar el espejo de los demás. A compararnos, a analizarnos, a estudiar qué tiene el otro que a mí me falta, que tengo yo que me hace distinto, más apetecible.

 La sociedad nos obliga a competir. Hace miles de años lo hacíamos por los recursos primarios fundamentales. Hoy en día hay muchos partidos en juego. Sigue habiendo una porción de la población que compite por sobrevivir; otros por rozar la clase media; la clase media se codea por acumular activos y sensaciones; la clase alta por mantenerse allí arriba.

 Y la competencia existe porque está asociada a un instinto casi primario, sin el cual, perdería su razón de ser: la satisfacción de una necesidad. Necesito un cobijo y algo que comer; necesito por tanto un empleo; por cuenta propia o ajena; en una entidad con ánimo o sin ánimo de lucro, que se mueve dentro de un mercado; es decir, distintos agentes que de una manera u otra “compiten” por “comerse” parte (cuanto más grande mejor) de un mismo pastel.

Esta sucesión de hechos, que puede parecer más o menos lógica, contiene una variable que condicionará el resto. ¿Qué necesidad tengo? ¿Solo un cobijo y algo que comer? ¿Un cobijo decente, distintos tipos de comida que elegir y un vehículo? ¿Un muy buen cobijo, un vehículo, y comida de sobra? ¿Varios cobijos y vehículos, comida gourmet, y medios de transporte no solo terrestres, sino también marítimos o aéreos?…

En este punto del “juego”, el cliente debería mandar. Damos por supuesto que conocemos nuestras necesidades. Somos conscientes de lo que queremos, pero, ¿lo que queremos es lo que necesitamos? No importa mucho la respuesta ya que el modelo sobre el que se sustentan las sociedades desarrolladas (o en desarrollo) es precisamente éste. Es decir, el consumo de lo necesario y de lo prescindible asegura nuestra supervivencia. Consumimos, producimos para atender al consumo, trabajamos, consumimos. O al menos, así nos lo han enseñado.

Nuestras necesidades condicionan el resto de la cadena. En mi opinión, la sostenibilidad del sistema (hablo de nuestro futuro y del de aquellos que nos precedan) no puede ir ligada a modelos alejados del entorno donde se mueven. No es viable esperar, por ejemplo, un crecimiento de la economía (mundial) sostenido en el tiempo, porque crecer es igual a producir, por tanto a consumir, por tanto a agotar los recursos naturales necesarios para mantener ese desarrollo. ¿Cuántas tierras tenemos para satisfacer esos niveles de producción? Tenemos que ser conscientes de que las decisiones que tomamos (como personas, como empresarios, como lo que seamos), tienen un impacto que va más allá de la proximidad de sus efectos visibles.

Y es en este punto en el que muchas empresas se muestran manifiestamente ciegas, o al menos tuertas. Es cierto que de forma inevitable,  tendrán que acomodarse a las nuevas realidades que nos vayan viniendo (movimientos migratorios, escasez de recursos naturales, aumento de la distancia entre rentas altas, medias, bajas y personas sin recursos, etc.) Pedimos que nuestras empresas sean linces (proactivas) a la hora de anticiparse a los movimientos del mercado, y sin embargo son tortugas (reactivas) cuando se trata de anticiparse a nuestro futuro como civilización. Sin embargo, su responsabilidad es tan importante que no debería de ser obviada.

Aquí la RSC juega un papel clave. Y me surgen dudas. ¿Será capaz el sector empresarial de autorregularse para asegurar la sostenibilidad del sistema? ¿O debería de ser el Estado (todos nosotros y todas nosotras) el que marcase líneas rojas que no rebasar?  La RSC es la herramienta y en mi opinión el Estado debería de ser el motor que favorezca su implantación.

 A lo largo de nuestra corta historia, hemos ido acordando una serie de conceptos (creencias, al fin y al cabo) que pasaron de discutidas a indiscutibles. Son y lo son porque sí. Capitalismo, competencia, crecimiento continuado, éxito, ganancia…

Será momento de parar y ver cómo estamos haciendo las cosas (las empresas lo hacen constantemente) Digo yo, que la sociedad en general, también debería de hacerlo.

Caminante hace camino

ImagenQué gran frase.. porque en definitiva, a cada paso, voluntario, influenciado, obligado o acogotado, se hace  camino. 

Aquí la cosa no es caminar… sino caminar consciente de la dirección que tomas. Te dirán que a la izquierda, o a la derecha, o recto, o vuelta atrás, o 20 grados al frente… pero en realidad, no depende de nadie salvo de ti mismo. 

Te dirán que lo adecuado es aquello… que lo que se espera de ti está escrito… que la mayoría se dirige hacia allá… te dirán, cada uno a través de su mirada, desde su perspectiva, que en definitiva no es la tuya. 

Por eso, se consciente de lo que sientes, que en definitiva es lo que eres… no esperes que cambie, ni que nadie lo transforme en otra cosa… porque tú eres lo más valioso. De hecho, tú eres el universo. Tú y todos los demás. 

No hay mucho más. Intenta alcanzar la felicidad… allá donde esté. Seguramente necesitaríamos una brújula para cada uno de nosotros… y ahí está la magia. La felicidad no es un artículo etiquetado que pueda comprarse en un centro comercial… no es una receta que suma ingredientes. Prueben 20 personas a preparar una comida con esos mismos ingredientes… y cada uno de los 20 platos sabrán diferentes. 

Por eso no juzguemos… no pensemos que mi solución es la de los demás. No es así. Por eso no nos juzguemos… no pensemos que la solución de los demás es la nuestra, porque tampoco es así. 

Seamos nosotros mismos, sin más… a pesar de todo lo demás. 

Un gran abrazo a todos, a todas. 

El alma de un limonero

Cuando nada parece estarse quieto y todo lo contrario,

canta el sol a la sombra y se desvanecen desnudos.

Miras buscando el consuelo de la razón y

todas las letras se hacen siete.

Ni más, ni menos.

Cierras el horizonte, crujes la mirada, anudas las pestañas.

¿Por qué contemplar la belleza del limonero

cuando se esconde su fragancia?

No te quiero cerca, ni mucho menos lejos.

Soñé que estabas a tan solo un instante

del aire que ahoga mi vacío.

No te quiero lejos, ni mucho menos cerca.

Te quiero a tan solo el recuerdo de una caricia.

Te veo llegar, te siento marchar.

Quizá una de esas hojas que colgaron secas de deseo

pueda enseñarme a olvidar.

Y de repente el corazón volverá a su sitio,

allí donde simplemente está tranquilo,

allá donde no quiere estar.

Y por fin tragaré mi estómago,

para recordarle dónde debe estar,

allá donde todo el mundo sabe…

porque el mundo está empeñado en seguir un mismo camino.

“Es el correcto”, dicen…

¿Es mi camino?, digo yo…

Sentido Común

En definitiva… ahí debemos llegar en cada una de nuestras decisiones. Nos enredamos en conversaciones superficiales en las que divagamos acerca de los flecos, restos o enredos de lo realmente esencial.

Aquí el problema no es el color, sino qué es lo que vas a pintar. No es la fragancia, sino a quién va a acompañar. No es la melodía, sino el argumento de la película que quiere ensalzar.

Sin embargo, solemos detenernos en el color, en la fragancia o en la melodía… y nos quedamos tan lejos de lo realmente importante…

Bonus, hipotecas, déficit, productividad, eficacia, deuda, bancos, impuestos… bien, pero… ¿alguien se ha parado a pensar si todos estos colores, fragancias o melodías son el problema? Porque quizá, no sean sino síntomas de que el sistema, lo que hay debajo, no está funcionando, no funciona.

Y no funciona pero no nos queda otra que participar de ello.  ¿Qué hacer si no? O me hipoteco, o alquilo, o vivo okupando, o bajo un puente. No hay más… porque tendremos que vivir, pero… ¿así? ¿Así es cómo queremos vivir?

Creo que estamos verdes de cojones, a pesar de todo lo que hayamos evolucionado… lo seguimos estando. Ni siquiera para probarnos, porque seguimos ácidos e impertinentes. Pero no siempre, porque hay brotes verdes… pero, son tan pocos.

Sigo pensando que la base que nos sostiene no es sólida. Tampoco sé muy bien cómo llamarla… ¿capitalismo? ¿liberalismo? ¿desarrollo exacerbado? Como nos lo quieran vender… busquen ustedes la palabra.

Está claro que no funciona… y no lo hace en tanto siguen muriendo, malviviendo, sufriendo, luchando por lo esencial… millones de personas. Hablo de personas. PER-SO-NAS. Como tú y como yo. Respecto a esta justificación (todo esto del hambre, los niños esclavizados, guerras, y el largo etcétera que va detrás), me preocupa que quien la lea ya se haya acostumbrado a hacerlo en demasiadas ocasiones, y por ello, la encuentre vacía de contenido.

Hemos llegado a un punto muy peligroso como gran “manada”. Ya no lo somos, ni siquiera sé si lo fuimos en alguna ocasión. ¿Hemos perdido la capacidad de sufrir por el dolor ajeno? Muchos animales, mantienen esa cualidad. Quizá por puro instinto de supervivencia, por muy egoísta que sea, pero ahí la tienen. ¿Y nosotros? Todo lo que sale de nuestras cuatro paredes, queda tan lejos…

Y esto va para aquellos o aquellas que lleguen aquí con motivaciones llenas de curiosidad… esto no tiene nada que ver con la anarquía o el desorden… es cuestión de sentido común. Y eso, amigos y amigas, es lo que solemos perder por el camino.

Medio kilo de sentido común, no más, es lo que necesitan aquellos que toman decisiones importantes. Importantes son aquellas que afectan a muchas personas. Hablo de los de siempre.

Eso sí, también del resto, y ahí vamos todos dentro del mismo paquete.

Internet. El cajón de la reivindicación.

Etiquetas

, , , ,

Y así... pensamos, lo copiamos en el disco duro, lo volcamos en la red y nos sentamos para de nuevo repetir el proceso.

Lo sorprendente del pensamiento es que te va llevando a puntos opuestos con una fluidez extraordinaria… puntos que en muchos casos son complementarios.

Internet goza y peca de parabienes y sus contrarios… creo que todos podemos enumerar unos cuantos tanto de un lado como del otro.

Hace “dos días” estaba convencido en colocar entre los pros (y con matices así sigue siendo) la posibilidad que ofrece para transmitir e informar acerca de temas difícilmente accesibles por medios convencionales (prensa, radio, etc) así como de dar la oportunidad a cualquiera de expresar sus opiniones y fundamentalmente su malestar respecto a todo lo que nos acontece hoy en día.

Así,  si uno quiere informarse acerca de qué posición ocupa España en la venta de armas, los entresijos del once de septiembre, teorías alternativas a las oficiales respecto a la guerra en Afganistan, o Irak… qué mejor sitio que Internet. ¿Dónde si no? … Si uno pretende “rajar” y poner a caer de un burro a los políticos,  grandes ejecutivos y  lobbys que hacen y deshacen a su antojo… qué mejor sitio que Internet.

Pero como os decía, así por arte de magia,  por aquello de que hoy algo es blanco y mañana negro (imagino que es lo que tiene evaluar tus conclusiones continuamente)… en este instante me he planteado lo siguiente: ¿ y si Internet es el fantástico cajón sin fondo donde pequeños como nosotros podemos vomitar toda nuestra rabia y malestar? Perfecto ¿no? No me digáis que creado con tal fin o no, es una fantástica herramienta de desahogo y por tanto, atenuadora de acciones por nuestra parte… porque si de algo adolecemos en general es de falta de acción.

Vaya… que las palabras se las lleva el viento… y por mucho que estén almacenadas en un servidor, así sigue siendo. Sin embargo, cuando uno las escribe y piensa: “oye, esto quizá lo lean otros muchos que piensan como yo… quizá esto nos anime a dar otro paso, para dejar los teclados y comenzar a tomar decisiones concretas”… siente cierta liberación, porque ha puesto su granito de arena para favorecer el cambio. Eso creemos.

Y ale… ya estamos de nuevo en nuestro estado perpetuo de stand by (consumo en espera de diferentes aparatos electrónicos) hasta que nos vuelva a hervir la sangre, vomitemos y de nuevo, pulsemos off. Gracias Internet.

Por qué la música…

Etiquetas

, , ,

Porque en ese instante, sólo existe eso… nada más, ni pasado, ni futuro… ni siquiera el presente. Porque es la melodía lo único que vive y respira, y tú junto a ella buceando en un agujero blanco vacío de preocupaciones, inquietudes, inconformismos y problemas.

Eh ahí el milagro… si pudiéramos transformar su esencia en un brebaje, seguramente se convertiría en la cura de muchos males propios de nuestro tiempo.

Eh ahí el propósito… alcanzar de forma permanente y voluntaria un estado de quietud  y paz absoluta sin necesidad de coger una guitarra o cualquier otro instrumento. Otros entenderán esta sensación al contemplar un paisaje, escuchar las olas del mar, sentir la luz del sol sobre tu piel… son momentos únicos y vacíos de pensamientos pasados o futuros. Eres tú sin más.

Y cómo no… si es la música, música ofrezco.

Nada que decir…

Al final… poco hay que decir ante los acontecimientos que estamos viviendo. ¿Buenos o malos? Lo segundo.  ¿Qué hacemos? Mas bien nada… o al menos insuficiente elevado a la máxima expresión ¿Por qué? Porque no somos libres aunque nos hayan contado otra cosa.

Hoy estoy especialmente ácido y poco dado a alabanzas o abrazos íntimos a la señorita esperanza. Si realmente nos diéramos cuenta de cómo estamos siendo manejados, de cómo nos hacen creer que todo esto es lo mejor y único a lo que podemos aspirar (que no es poco, pensarán muchos)… A uno no le queda otra que intentar ser feliz a pesar de su mundo, nuestro mundo. Volver hacia adentro para salir en contadas ocasiones.

No tenía previsto escribir nada… únicamente adjuntar otra canción de la que estoy particularmente orgulloso. No tiene letra (al tiempo)

Un saludo hermanos y hermanas.

http://www.myspace.com/music/song-embed?songid=79337447&getSwf=true

Buscar más artistas como Esteban Corsino en Myspace Music

Wikileaks y la trastienda de los comercios del poder

Etiquetas

, , , , ,

Ayer 28 de Noviembre del 2010 comenzaron a fluir los 250.000 documentos obtenidos por wikileaks (El 11 – S de la Diplomacia, según han calificado muchos medios).  Entre los archivos hay comunicaciones enviadas desde la Administración central estadounidense (Departamento de Estado, Defensa, etcétera.) hacia sus representaciones diplomáticas en el mundo; en sentido inverso, desde estas delegaciones hacia Washington; mensajes compartidos entre diferentes embajadas de EE UU, y también entre delegaciones de ese país y misiones de otros países.

Por si a alguien le quedaban dudas de que entre bambalinas se cuece mucho más de lo que dejan ver, aquí está la prueba irrefutable de ello.  Han dicho que esta gran filtración cambiará la forma y manera de establecer las relaciones diplomáticas entre países… y uno no acaba de creérselo… ya buscaran canales de comunicación más seguros, en eso pondrán todo su esfuerzo . No veo mucho más cambio. Ya que auto – crítica ninguna. Entienden que la no transparencia es una forma segura y eficaz de hacer política, y que así debe seguir siendo. Quizá saber que entre su gente hay personas con valentía para filtrar la información les haga ser más precavidos… poco más.

En cualquier caso, tal y como ocurre dentro de la esfera política ocurre en muchos otros sitios, por no decir en todos… ¡¡ si hasta en una comunidad de vecinos hay grupos o alianzas y fluye la información de un lado a otro sin pasar por todos los miembros como se supone que debería de ser ¡¡

Y ¿por qué ha sido así siempre? Pura desconfianza entre Gobiernos, pura desconfianza entre políticos dentro de cada Gobierno. No queda otra opción si partimos de esta premisa… recoger información de unos y otros, presionar y forzar alianzas que afiancen nuestros intereses, porque aquí cada uno juega como un equipo propio, y el objetivo es ganar el partido a pesar de todos los demás.

Si no hay confianza se necesita de esta clase de artimañas, porque de cara a la galería (y esos somos todos los demás) todo son sonrisas cordiales entre ellos, abrazos y buenos gestos… ¡Ja ja ja ja¡

Y la prensa ha tenido y seguirá teniendo un papel fundamental a la hora de desarticular mesas camillas y todos aquellos actos que se quedan tras el telón antes y después de cada una de las obras que nos hacen tragar. No sé cuándo comenzará a ejercerlo… porque demasiado a menudo se les ve actuando junto a ellos… los cuatro “poderes” interpretando una comedia romántica día sí, día también…

Y nosotros… ¿vamos a seguir confiando en ellos si ellos nunca confiaron entre si mismos?

Dejo el enlace de El País donde podréis seguir todo este teatro. PINCHA AQUÍ

Y si fuera posible (II)… cambiemos el mundo

Etiquetas

, ,

¿Pretencioso eh? Vaya que sí.

Para cambiar el mundo, el mundo tiene que ser uno mismo. Yo no soy quién soy, ni aquellos que viven en mi barrio, ni mi ciudad, Comunidad Autónoma, País o Continente… soy todos ellos. Es imprescindible partir de esta premisa, tan compleja y simple al mismo tiempo.

No te equivoques…

No eres tu hipoteca, pues tu casa ya debería de serlo sin necesidad de venderte.

No eres tu religión, pues tu Dios nunca quiso que le alabaras, que le rezaras, que lucharas o mataras por él… todos quisieron que tú fueras cada uno de tus hermanos, que comprendieras la esencia de tu existencia conectado a todo lo que es.

No eres tu trabajo  ya que el verdadero trabajo es aquel dirigido a un bien común y el trabajo asalariado es una forma de esclavitud.

No eres tu dinero, pues el dinero es un convencionalismo social por el que las personas aceptamos mutuamente otorgar un valor a un trocito de papel.

No tienes el control desde el momento en el que alguien o algo limita o impide tu crecimiento personal. ¿Tienes el control? ¿Has podido hacer siempre lo correcto independientemente de las consecuencias?

No eres libre en tanto creas que eres tu casa, tu dinero o tu trabajo. ¿Quién eres?

Eres quien eres sin ningún lastre. Sin embargo, nos han enseñado a vivir pensando que somos cuanto más tenemos, cuanto más controlamos, cuanto más poder tenemos… todo ello bañado de pura superficialidad.

Desde el momento en el que la propiedad lo fue, desde ese momento, nuestro mundo empezó a derrumbarse. Desde el instante en el que los bienes básicos como la vivienda, alimento, seguridad, salud… tuvieron un precio, desde ese instante, el sistema comenzó a generar situaciones indiscriminadas.

Y seguimos creyendo que este sistema que nos rige es el único posible… ¿De verdad? Parémonos a pensar y deshagamos para volver a hacer. Cuando uno comienza una tarea en la dirección equivocada, no lo queda otra que volver marcha atrás e iniciarla de nuevo. Este es el punto, y hasta él nos tenemos que dirigir.

Adiós al dinero, adiós a la propiedad individual, adiós al trabajo como medio para conseguir algo, cuando su finalidad es la de conceder algo. Tan sencillo y tan imposible. Simplemente me niego a que tengamos que esperar a un colapso sin haber intentado un cambio antes de vernos obligados a ello.