ImagenPreguntemos qué es libertad (bien o mal entendida) a cualquier persona, y su concepto definirá cosas diferentes.

Para los miembros de una familia inmersa en el paro, la libertad tendrá que ver con trabajar. Sin trabajo no hay dinero, sin dinero uno no se siente libre, o al menos, está claramente limitado para acercarse a aquello que desea.

Para aquellos que por cualquier motivo, se sienten impedidos física o psicológicamente, libertad será romper las cadenas que le atrapan a un mundo que consideran peligroso, pequeño o inalcanzable.

En ocasiones, el trabajo, las obligaciones, la rapidez que se exige a nuestros pasos por llegar algo más lejos, el consumo exponencial, las necesidades huecas que no lo son, las expectativas por encima de lo alcanzable, son pequeñas celdas que han vestido llenas de luz. Un patio de flores perfumadas tapiado por los cuatro lados. Estás dentro, como el resto, recogiendo los frutos por los que nos enseñaron a luchar, pero dentro, al fin y al cabo… ¿qué hay afuera? Pocos se atreven a saltar esos muros.

Pero, ¿y si no hay muros?, ¿y si los levantamos nosotros? Quizá nunca hayan existido.

¿Has sentido alguna vez cómo todo lo que te rodea (trabajo, no trabajo, familia, amistades, ilusiones, etc.) se acerca hacia ti, por los cuatro costados? Entonces, abres los brazos en cruz, y empujas, empujas… pero solo puedes hacerlo en una dirección.

Entonces “be water my friend”…. hasta hace no mucho, no entendí realmente esa frase.

El agua es, existe, está… no hay duda de ello. Pero… ¿cómo está? ¿cómo se comporta en el medio? ¿cómo se relaciona con su entorno?

El agua se abraza a todo lo que se encuentra en su camino, lo vive, lo experimenta, no lo rehuye… pero no se enreda, no se detiene, no mira atrás, pero tampoco hacia adelante.

El agua te acaricia, te sabe querer, te sabe olvidar, se puede atrapar pero no eternamente, porque sabe transformarse en lo que realmente es… y es todo. Y cuando te sientes parte de todo, entiendes que no hay nada bueno o malo, simplemente es… porque ni lo aceptas ni lo rechazas, ni luchas ni te rindes… simplemente fluyes y lo dejas fluir.

El agua es libre, siempre, a pesar de todo. A nosotros nos han enseñado a ser piedras con patas.

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