Juguemos a ser pequeños en un mundo de mayores, disfrutando de las pequeñas cosas. Desaprendamos aquello de que lo más caro es lo mejor… de niños nunca lo hicimos, y si ahora es así, quizá sea porque nos lo han enseñado, poco a poco, de forma imperceptible, gota a gota, golpeando nuestro subconsciente. 

 

 

Anuncios