Cuando nada parece estarse quieto y todo lo contrario,

canta el sol a la sombra y se desvanecen desnudos.

Miras buscando el consuelo de la razón y

todas las letras se hacen siete.

Ni más, ni menos.

Cierras el horizonte, crujes la mirada, anudas las pestañas.

¿Por qué contemplar la belleza del limonero

cuando se esconde su fragancia?

No te quiero cerca, ni mucho menos lejos.

Soñé que estabas a tan solo un instante

del aire que ahoga mi vacío.

No te quiero lejos, ni mucho menos cerca.

Te quiero a tan solo el recuerdo de una caricia.

Te veo llegar, te siento marchar.

Quizá una de esas hojas que colgaron secas de deseo

pueda enseñarme a olvidar.

Y de repente el corazón volverá a su sitio,

allí donde simplemente está tranquilo,

allá donde no quiere estar.

Y por fin tragaré mi estómago,

para recordarle dónde debe estar,

allá donde todo el mundo sabe…

porque el mundo está empeñado en seguir un mismo camino.

“Es el correcto”, dicen…

¿Es mi camino?, digo yo…

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