La agencia de calificación de riesgos Fitch afirma en una nota publicada hoy que el nuevo Gobierno español tendrá que “legislar para tomar medidas adicionales con vistas a cumplir con los objetivos de déficit fijados en el Plan de Estabilidad”

Además, destaca que el resultado de las elecciones abre “una ventana de oportunidad”, y que gracias a la mayoría absoluta, el ejecutivo deberá de ” sorprender positivamente a los inversores con un ambicioso y radical programa de reformas estructurales y fiscales”.

Quizá sea yo que no entienda, pero… ¿Cómo tienen bemoles a soltar tan claramente y sin ninguna vergüenza ese tipo de “consejos”?

Ya no es que los mercados estén nerviosos, desconfiados o expectantes… es que ahora, tenemos que “sorprenderles”, entusiasmarles, hacerles saltar del sitio, dejarles boquiabiertos mediante unos cuantos trucos de magia…

Trucos serán muy parecidos al de “ahora lo ves. Ahora, ya no lo ves”. Porque para hacerlos vibrar de placer, tendremos que desandar, retroceder y perder parte o mucho de lo avanzado como país encaminado a conseguir un estado de bienestar.

Entonces, cuando cierren algún que otro hospital, se reduzcan las ayudas por servicio o económicas previstas enla Leydela Dependencia, se incrementen las listas de espera en centros de salud, especialidades y quirófanos, nos vuelvan a incrementar la edad de jubilación, disminuya la calidad del sistema educativo… sólo entonces, quedarán enloquecidos los inversores.

“¡Bravo!”, nos dirán los mercados. “¡Qué bien estáis haciendo las cosas!”, aplaudirán mientras se llenan los bolsillos a nuestra costa. Nosotros, ladraremos, supongo. Contentos, moviendo el rabito, felices y siempre fieles a pesar de que nos pateen el lomo de vez en cuando.

Y ¡ojo!, no me malinterpretéis. Estas palabras no vienen ahora por el color del nuevo Gobierno. Al contrario. De haber sido rojo, estaría escribiendo exactamente lo mismo.

Qué mal hemos hecho las cosas amigos, qué mal.

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