Según el País, “la ex directora general de la Caja del Mediterráneo (CAM), María Dolores Amorós, que pactó una pensión anual vitalicia de 370.000 euros, se ha apuntado como desempleada en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo.”

La misma que un año antes de ser despedida, se “autofijó” un sueldo de 593.040 euros. Porque, seguramente, aún sabiendo de la situación de la Caja y todo lo que estaba por venir, ella pensó, “qué narices, me lo merezco… que de tonta no tengo un pelo”.

Responsabilidades… lo dicho, lo escrito. Ninguna. Están intentando convencer a algún que otro ex ejecutivo que las hizo similares en Novacaixagalicia… pero hasta ahora, sólo lo han conseguido con uno. Con los otros tres, la cosa está cuesta arriba.

Todo esto ha generado una fuerte repulsa social, obviamente. Una muestra más de que incluso este tipo de tropelías indignas de cualquier persona relativamente honrada, son finalmente deglutidas por todos sin más remedio que el pataleo.  Y suerte, que nos queda eso.

Quizá lo razonable hubiera sido que los clientes hubieran sacado todo el dinero disponible (no mucho más del 5% del total…esto también se las trae), para minutos después darnos cuenta de que el sistema está establecido de tal forma, que al final, los primeros perjudicados no son ellos (los bancos)… somos nosotros (los clientes).

Quizá un banco público no sea la mejor solución. Pero sin duda es la mejor. Este tipo de cosas no hubieran ocurrido. Tampoco otras barbaridades como leer que con los fondos de pensiones de media Nueva Zelanda están comprando deuda italiana, por ejemplo (¿realmente los clientes de ese fondo están informados de ese tipo de cosas?)

Así que amigos y amigas… calentado motores para el 20 N. Y hace mucho tiempo, y siguen demostrándomelo, que ni el PP ni el PSOE son alternativa, porque siguen siendo lo de siempre. Es decir, el motivo por el que hemos llegado aquí.

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