De forma muy gráfica. No he encontrado mejor manera de comenzar. “De culo y cuesta abajo”.

Esa es la sensación que experimento si me detengo, leo, observo y anticipo lo que puede estar a punto de golpearnos… mucho más que un camión, tren o un avión se acerca en dirección contraria.

No exagero… eso es lo que parece. ¿ O no es así?

Deuda, crisis, mercado, especulación, miedo, incertidumbre, hipotecas, morosidad, abismo, paro, recesión, déficit… qué de palabras hemos aprendido últimamente ¿eh?.

Pero, chicos, chicas. Recordemos, recordemos. Nosotros, nosotras, justo en medio. Pagaremos, sufriremos, aprenderemos a sentirnos indefensos, más todavía, sin voz y con voto, por poco o nada que sirva. A merced del mercado, de aquellos que guían la política de nuestros políticos.

Siento transmitir cierta oscuridad… porque sigo pensando que, sólo en la oscuridad podremos ver la luz.

Necesitamos darnos cuenta de que las cosas, las nuestras y las de todos los demás, no tienen que ser así necesariamente… ¿realmente este es el modelo de vida que hubieras imaginado si te hubieran dado la oportunidad de decidir?

Ahí está el quid de la cuestión… pensarán que no sabemos, que no nos preocupa, que no estamos dispuestos a actuar. ¿Realmente no tienes claro cuál es el camino? ¿Hacia dónde dirigirnos?

Estoy absolutamente seguro de que una gran mayoría está de acuerdo, siente estar de acuerdo. Sólo tenemos que creernos que podemos, que sabemos y lo más complicado… que tenemos derecho a exigirlo.

Exige lo que piensas que es mejor para tí y todos los que estamos a tú lado.

 

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