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Hojeo a diario un par de periódicos y, sinceramente, muy poca información me resulta trascendente, importante o significativa por el impacto real que pueda tener en nuestras vidas.  Claro que hay 33 mineros bajo tierra en Chile ¡¡ Claro que les esperan sus familias ¡¡ Claro que hay un equipo humano trabajando bajo una gran responsabilidad con el objetivo de volver a permitirles un nuevo amanecer ¡¡ Pero, a pesar de lo trágico y conmovedor, en lo fundamental de nuestra existencia aquí, nada va a cambiar.

No hace mucho escuché que una noticia lo es porque no ocurre todos los días. Por eso, realidades escalofriantes como el hambre, las guerras, la exclusión social, los efectos directos del capitalismo, etc. etc. etc. acaban aparcados a un más que segundo plano. Al fin y al cabo, a quién le apetece sentarse frente al televisor para que le abofeteen con  la dura y cruda realidad. Sin embargo, y hacen bien (la audiencia es la audiencia), van encajando información “chorra”, de color rosa o anecdótica por aquello de que bastante tenemos con pagar la hipoteca como para que además nos recuerden que somos unos privilegiados mostrándonos las miserias que abundan más allá de nuestras fronteras.

Y por si no fuera poco, uno acaba entendiendo que muchas de las noticias que le gustaría ver publicadas, no lo son porque hay un/os grupos de poder (cualquier persona física o jurídica con barbaridades de dinero o influencia política) que animan amablemente a maquillar u olvidar hechos que merecerían aparecer día sí y día también en cualquier primera página. Al fin y al cabo, la prensa escrita se debe a sus lectores…. ahora, no olvidemos a sus acreedores y patrocinadores.

Forges, fabuloso viñetista que colabora en el País, sigue manteniendo en la esquina inferior derecha de sus trabajos el “No te olvides de Haití” (olé tus huevos) La noticia surgió, nos conmocionó, se mantuvo un par de meses y se acabó desinflando. Hoy, Haití, no es noticia, ya ha ocurrido frente a nosotros y no es novedoso informar acerca de cómo siguen las cosas tras el gran terremoto que sufrieron.

Este ir y venir de información que nace, genera audiencias y desaparece, no consigue sino crear en el público una falsa imagen de la realidad. Para acceder a la verdad siempre es conveniente abrir la puerta de atrás del saber, allí donde guardan todo aquello que no nos facilitan ver. Vaya, que si quieres ir más allá de lo que publiquen varios periódicos o te cuenten los noticiarios, haz por buscar otras fuentes. Las hay, muchas y más que fiables.

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