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Claro que esto sólo lo arreglamos entre todos ¡¡¡ Pero sin punto, ni sin org, que podrá ser un fabuloso compendio de iniciativas con las que motivarnos (por cierto, siempre han existido) para transformar el menos en más, el todo se ha venido abajo por el ya vamos saliendo… pero que no aporta tan siquiera un pequeño giro en nuestro modus operandi, que como vengo diciendo, será la raíz de este torcido y despeinado árbol en el que hemos convertido nuestra sociedad (por favor, “rumiemos”  en global. Sociedad no somos 40 millones de personas sino 7.000.000.000)

Así, pensemos globalmente, actuemos localmente. Pensemos como si tú, y tú y tú, fuésemos cualquiera de esos 7 mil millones de vecinos que comparten, al menos, el primer llanto y la respiración al sentirse vivos. Pensemos de esa manera y luego, hagamos a nuestro alrededor.

Siguiendo la lógica de esta última frase quería escribir votemos de esa manera y luego, hagamos a nuestro alrededor, pero claro, a ver dónde encuentro yo una papeleta que represente a un partido político que asuma estas premisas. Que lo tengo crudo, vamos. Y aunque existiera, ¿que peso podría tener internacionalmente?

Hagamos política ficción. Pensemos en unas elecciones planetarias previa eliminación clara de fronteras y unificación de las naciones. Imaginemos que nosotros, ciudadanos –  hormigas casi invisibles, conscientes de nuestra conexión pudiéramos realmente elegir nuestro rumbo como civilización.

O vayámonos algo menos lejos, aunque todavía en las costas de la utopía. ¿Y si existiera(n) partido(s) político(s) de naturaleza internacional tal y como se reproducen y crecen tantas y tantas grandes empresas? Un partido político global con representación en cuantos más países mejor…

A ver, para hacernos una idea… es como si Greenpeace se constituyera como partido político. Así, existiría una casa matriz, donde los máximos representantes de las actuales delegaciones de cada país, también convertidas en partidos políticos, decidirían el modo y manera de hacer política… un modo adaptado a las circunstancias de cada región, pero siguiendo las líneas estratégicas y planteamientos comunes de la casa madre.

Al poder la imaginación…. pero, ¿por qué no?

Quiero seguir soñando… habrá (la hay) una clara diferencia entre hacer política de izquierdas y de derechas, aunque uno en ocasiones lo duda, o si quieren, no sabe bien, ya que la continua alternancia PSOE – PP en el Gobierno no permite sino confiar en el programa electoral del resto de partidos para intuir cuál sería su manera en caso de gobernar.

Pero girando a la izquierda, que por eso soy zurdo y todo lo demás, aunque sin olvidar que existe un retrovisor a mi derecha, ¿no merecería la pena que unos y otros partidos comenzaran a acercarse a la ciudadanía? Está claro el desencanto general, pero al margen de cumplir el código ético vigente y obligado para todos los políticos, ¿no deberían encontrar los medios para que todos pudiéramos sentirnos involucrados en el devenir de nuestro país?

Está claro que cualquier empresa que busque motivar a sus trabajadores, debe ofrecerles los medios y oportunidades para que no sólo desarrollen su trabajo, sino que además acaben sintiéndose parte de la misma.

¿Nos sentimos los ciudadanos parte activa y necesaria de la vida política de nuestro país? Será que no. ¿Pero es que acaso nos han enseñado a hacerlo? Cada cuatro años y casi es demasiado, no vaya a ser que le cojamos gustillo a esto de opinar, de participar, reivindicar y mostrarnos en contra.

Vaya, que esto sólo lo arreglamos entre todos, pero de una manera muy distinta a la que nos proponen.

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