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Aún a pesar de escribir una entrada que sobrepasa mis conocimientos, no obstante, iré a ello intentando explicar un borrador de idea de difícil fundamentación.

¿Cuáles son las reglas del juego? Todo juego tiene sus normas escritas (si bien en su casa, cada uno acaba imponiendo las suyas) así como un tablero sobre el que desarrollarlo. Pero antes de adentrarnos en el “juego” más complicado que nadie ha inventado, comencemos por el espacio necesario para entender el movimiento de tantas y tantas fichas interactuando al mismo tiempo.

El tablero, la tierra. Primera idea. Ciudadanos del mundo. El hecho de sentirse ciudadano de una determinada Localidad, Comunidad Autónoma o Nación es antagónico a la naturaleza humana, cuando la casualidad de haber nacido en una u otra región es fruto del azar. Soy ciudadano del mundo, por tanto, mi perspectiva de la realidad no acabará limitada a una porción de tierra donde habitan una minúscula porción de personas. Soy ciudadano del mundo, por tanto,  todos los problemas de mis vecinos (que son el resto de la especie humana) serán igualmente dolorosos y susceptibles de solución. Soy ciudadano del mundo, por tanto, mis problemas no son sólo míos y de aquellos que habitan en torno a mí, sino del resto de la especie humana. Soy ciudadano del mundo, por tanto, mis representantes políticos habrán de actuar conforme a estas premisas, sin embargo, en tanto el resto de representantes políticos del resto de naciones no lo hagan, no existirá avance ni beneficio alguno.

La corriente de sentimientos positivos que generaría la asunción de esta idea sería de incalculable valor. Hoy por hoy, tristemente, los pocos que la siguen con fines nada solidarios sino todo lo contrario son las grandes multinacionales y entidades financieras de gran implantación mundial.

Dicen que los sabios no necesitan de ninguna cita para hacer entender la profundidad de su mensaje. Obviamente, aquí un servidor ni de lejos, así que tomando las palabras de Alfonso Colodrón: Las medidas políticas suelen llegar tarde, porque no nacen de una comprensión profunda, de una experiencia personal, de un cambio de paradigma ni de una visión global del mundo […] nacen de intereses a corto plazo, pero intereses de unos pocos.

Sólo quien valora el mundo como a uno mismo merece que se le confíe el mundo” (Tao Te Ching)

Las instrucciones del juego. Segunda idea. Una misma lengua común al margen del resto que unas u otras regiones quieran mantener por razones culturales. Una lengua es ante todo la herramienta o sistema de comunicación propias de un pueblo, nación o común a varios. No considerar ideal la posibilidad de facilitar la comunicación entre todos los pobladores de esta tierra es, bajo mi punto de vista, andar justos de miras.

Levantar barreras tan alta como esta impide la posibilidad de entendernos entre [TODOS] nosotros, pero no sólo eso, sino también de compartir una forma de relacionarnos, de conectarnos, de sentirnos más próximos. Es inevitable viajar a cualquier país hispanohablante y sentirte de repente, más cercano, más en tu casa, más cerca de las personas que allí habitan que en cualquier otro. Si seguimos con este razonamiento, pero le damos la vuelta al uso de la lengua como punto de unión, encontramos a aquellas regiones que la promueven y pretenden monopolizarla sobre el resto para, inevitablemente, distanciarse, desunirse y desconexionarse. En definitiva la instrumentación política de algo tan neutral y práctico como debería de ser la manera de comunicarnos.

Las reglas del juego, tercera idea. Este tablero, que es la tierra, es una suerte de pequeños tableros, que son las naciones, que generalmente y en función del poder de sus fichas, juegan en el suyo, pero puntualmente también en el del resto. Y de una manera lógica, cada movimiento en cada uno de esos pequeños tableros afecta directamente al resto. Un mundo multipolar en formación.

Desde luego que es trascendental quién maneje las fichas en España, por centrarnos en nuestra pequeña porción de tierra donde casualmente habitamos. Pero se ha demostrado que en definitiva, sea uno u otro quien medite los movimientos (PP o PSOE, y demás aliados según vaya la mayoría relativa) aquí, y también en el resto de naciones, los bandazos y el hacer aguas hasta ahogarnos en una crisis, ha tenido más que ver con aquellos que mejor entienden que este mundo es multipolar, que no son otros que los grandes dueños del poder, del verdadero poder a los cuales ya me he referido con anterioridad.

¿Y ahora qué? Cuarta idea.  Bueno… esta cuarta idea, si queremos que sea la consecuencia lógica de las tres primeras, habremos de solucionarla entre todos. De ahí que esta entrada se escape a mis conocimientos.

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