Si no hay nada seguro, hay que volver al hombre“, si las estructuras financieras han caído, también lo hicieron las torres, se agujerean las bases que sostienen muchas religiones, apenas encuentras testimonios de confianza en la política y los políticos, y seguimos presenciando la barbarie humana aquí y allá, será que no hay nada seguro… habrá que buscar hacia adentro, hay que volver al hombre.

¿Realmente el hombre se está buscando así mismo? Y si llega a encontrarse,  ¿lo hará en un mismo punto? ¿Convergerán las ideas en una sola? ¿Alcanzaremos la autodeterminación individual que permita la sostenibilidad de nuestra civilización?

Porque ¿quién o quiénes liderarán este resurgir de ideas humanistas que parecen brotar en estos momentos? No me queda otra opción que pensar que la constitución de partidos políticos individuales formados por no más de un miembro sea la única alternativa, es decir, una persona, una fuerza de acción transformadora del mundo.

Porque, primero, la experiencia me ha demostrado que en todo partido político, al margen de varias ideas clave que son fuente de acuerdo, existen más divergencias que lo contrario. Por lo tanto, explíquenme que capacidad real de representación pueden ostentar. Segundo, es contradictorio ejercer el poder para y por el pueblo atado al servilismo y la cazuela, cuando si uno come del partido al que representa, es bien complicado ser fiel a la razón y más sencillo asumir y humillarse ante las órdenes que llueven desde arriba. Tercero, si el concejal o diputado de turno acaba cediendo por aquello de seguir pagando la(s) hipoteca(s), el partido político también lo hace ante las presiones de una sucesión de grupos de poder más o menos visibles (empezando por la iglesia, grandes grupos empresariales, lobbies (grupo de personas que intentan influir en las decisiones del poder ejecutivo o legislativo en favor de determinados intereses). No dejéis de leer “El Gobierno Invisible” de Bruno Cardeñosa al respecto de esta última idea.

Hay que volver al hombre, para que otra vez hombres podamos levantarnos cada mañana orgullosos de serlo… para empezar, no estaría de más comenzar con nosotros mismos.

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