Referéndum: esa línea que puede ser un círculo que nos haga encontrarnos

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A lo largo de las próximas semanas, el referéndum catalán será la palanca para mover de un lado u otro la justificación a un posible pacto con o sin PODEMOS.

Se tratará de ligar el peso de Ada Colau, Compromís o las mareas gallegas a la hoja de ruta de PODEMOS, que por activa y pasiva ha recalcado que lo prioritario, es lo prioritario. “Lo que urge es dar respuesta a una emergencia social”, aclaró Pablo Iglesias recientemente.

Sin embargo, el referéndum se ha convertido en tiza roja para el PSOE que, ya ha dibujado sobre el suelo esa línea que dicen no van a sobrepasar y que no han sabido contemplar con cierta amplitud de miras. Porque, líneas, las hay de muchos grosores, colores o longitudes. Y además, pues esto…

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Está por ver el tiempo, forma  y fin último que se le otorga a esa consulta, que reconozcámoslo, es necesario realizar por varios motivos.

En primer lugar, confiar en la democracia y en la participación de los ciudadanos y ciudadanas confiere a quien facilita esos cauces cierta credibilidad, por tanto, motivos para buscar nexos de unión más que lo contrario.

En segundo lugar, parece que la estrategia contraria no ha surtido el efecto esperado, si es que el ejecutivo de Rajoy pretendió alguno más allá de retener a su propio electorado. Arrinconar y silenciar sensibilidades e identidades vividas de forma tan intensa por muchos y muchas catalanas, solo ha traído un incremento incesante del independentismo, que ha pasado del 35% en 1995 al 49,42% en sus últimas autonómicas.

En tercer lugar, el abanico de posibilidades que permite un referéndum va más allá del “nos quedamos” o “nos vamos”. La diversidad que nos caracteriza como seres humanos, también tendrá su calco en el espacio independentista catalán. “Nos quedamos”, pero, ¿Cómo? ¿Igual o reconociendo ciertas singularidades? ¿Qué singularidades? ¿Nos vamos?, pero, ¿Cómo?…  Sigue leyendo

Transformemos lo grande desde lo pequeño

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20/12/2015. Jornada de reflexión antes de la celebración de las Generales #20D

“Transformemos lo grande desde lo pequeño. Abordemos lo difícil desde lo fácil” Esta frase resume lo que bajo mi punto de vista ha sido, es y deseo siga siendo PODEMOS. Con esta frase comencé hace unas semanas mi intervención en una mesa de partidos políticos organizada por la Marea Naranja de Aragón en Zaragoza con el objetivo de explicar las propuestas de PODEMOS en relación a la dependencia.

Y no… no estoy en ninguna lista, ni lo estuve para las autonómicas… Soy una de esas miles de personas, una de esas pequeñas personas que ha colaborado de forma voluntaria para intentar lograr algo mejor para todos.

También lo fui colaborando en el desarrollo del programa electoral para las autonómicas en Aragón y las generales que se celebran mañana en el área de discapacidad o diversidad funcional y dependencia.

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La idea que me sigue ilusionando después de vivir este último periodo de mi vida es haber comprobado como tantas y tantos voluntarios, profesionales de distintos sectores, movimientos sociales, etc. han puesto su pequeño granito de arena en la elaboración del programa de PODEMOS, el desarrollo de la campaña, la difusión de sus propuestas…

Pero, bajo mi punto de vista, el valor más importante no ha sido solo la suma de todas estas voluntades. Ha sido experimentar cómo PODEMOS ha buscado y escuchado a todas estas pequeñas personas, convencidos de que solo desde lo pequeño se puede transformar lo grande; convencidos de que solo escuchando a cada persona se pueden cambiar los pueblos y ciudades que habitan; convencidos que la política debe ser un asunto que baje de los cielos donde ha estado hasta ahora.

Por mi parte, seguiré colaborando para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad o en situación de dependencia, no solo profesionalmente, sino también desde PODEMOS, porque cualquier transformación, no puede realizarse desde una sola perspectiva.

Hoy es momento de reflexionar, recordar nuestro sitio, lo que deseamos para nosotrxs y todas las pequeñas personas que nos rodean y que nos acompañan en este viaje llamado vida.

El valor de lo inesperado

¿Tienes agenda? Seguramente sí. Quizá todavía en papel escribas qué quieres que venga mañana, la semana próxima o el mes que viene. Quizá la tuya esté en la nube, en algún servidor perdido a miles de kilómetros. Quizá simplemente en tu cabeza, con pequeños post-it mentales con los horarios de tu próxima sesión en el gimnasio, la lista de la compra o la próxima cita con tu nuevo amor.

Cuestión de organización, gestión del tiempo, remedio contra el olvido o simplemente una rutina que trajeron a nuestras vidas ya en primaria, cuando el tiempo simplemente no existía.

Sin embargo, ese orden de las pequeñas cosas que nos facilita nuestro día a día, lo hemos llevado demasiado lejos… porque de repente, casi sin darnos cuenta, comenzamos a utilizar esa herramienta para apuntar otro tipo de eventos futuros de mucho más calado: qué quiero ser de mayor, cuánto quiero cobrar, dónde quiero vivir, qué coche quiero comprar, cuántos años quiero vivir y con quién lo voy a hacer… 8521475_orig

¿Tienes también una agenda de las grandes cosas? Si la tienes, la utilizas con frecuencia y ya tienes unos cuantos años, te habrás dado cuenta de que sirve de bien poco. Porque como dice esa magnífica frase, “vivir es aquello que pasa mientras haces planes de tu vida”

Y entonces, después de unos cuantos tachones en tu agenda de las cosas importantes, decides tirarla a la basura y centrarte en lo que está ocurriendo. No seré yo quien diga que sea sencilla la cosa. Desde que tengo 6 años he llevado un almanaque vital en la mochila… seguramente tú también.

Es hora de librarte de aquello que esperas. Es el momento de no esperar la felicidad más allá de ahora mismo. Muy probablemente, por difícil que sea tu situación, esta nueva forma de gestión de tu tiempo, traiga aquello que quieres. Y si no es así, también estará bien.

¿Por qué “comprar” la RSE?

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Una de las muchas cuestiones que me asaltan cuando buceo en esta nueva forma de gestión empresarial es el cómo “vender” la necesidad de que las empresas la adopten.

Su naturaleza voluntaria es inherente a su aplicación. Será difícil extenderla a todos los ámbitos de cualquier organización si desde arriba, no se apuesta firmemente por ello. Yo estoy convencido por naturaleza. Pero… ¿y aquellos que necesitan ser convencidos?

¿Por qué “comprar” y adoptar RSE?Imagen Entonces, rápidamente, caemos en los beneficios que trae consigo: diferenciarse a la competencia, llegar a un segmento nuevo de clientes, ahorrar costes, mejorar los procesos y la competitividad… sin duda son motivos suficientes, pero seguramente, tan solo sean argumentos amigables que intentan hacerse un sitio en este nuevo idioma que hablamos todos aquellos que respiramos una u otra forma de cultura organizativa (empresas con o sin ánimo de lucro, instituciones públicas o privadas, etc.)

Llegados a este punto, no podemos dejar de lado (más bien todo lo contrario), la perspectiva sociológica de la Responsabilidad Social Empresarial. Una de las premisas que la conforman es la de tener en cuenta a todos los stakeholders de la organización en la toma de decisiones. Sin embargo, en este punto, querría aportar un pequeño matiz a esta idea dándole un giro que me parece significativo. Formulémosla de otra forma: cualquier organización, en realidad, no tiene stakeholders, sino que son éstos últimos los que tienen a la organización, los que le dan vida.

Veámoslo de otra manera. La empresa no tiene clientes, son los clientes los que permiten que la empresa sea. La empresa, no tiene proveedores, son los proveedores los que nutren a la empresa. La empresa no tiene marca, el valor de la marca se lo confiere la sociedad en torno a ella. La empresa no tiene trabajadores, son los trabajadores los que deciden trabajar en esa empresa.

En definitiva, volvemos al primitivo y ya casi olvidado concepto de empresa:  “Una empresa es una organización y una institución social compuesta por un conjunto de individuos organizados de forma racional, con el fin de producir y distribuir bienes y servicios (que cubren una necesidad) dentro de una sociedad determinada en condiciones de máximo beneficio”.

Si entendemos que cualquier organización no solo forma parte, sino que en realidad es una pequeña pieza de las muchas que conforman nuestra sociedad, entenderemos también que si la sociedad evoluciona, la organización también tendrá que hacerlo. Este es, bajo mi punto de vista, uno de los importantes motivos que justifican considerar la RSE no como parte, sino como motor de cualquier empresa.

Porque la sociedad está cambiando continuamente, y actualmente, lo está haciendo fundamentalmente en clave de valores, ética y progreso, consciente de que es necesario un cambio que nos permita mejorarnos y ser sostenibles no solo para nuestras generaciones, sino para todas las que quedan por venir.

Comprimiendo la vida en noticias

Con la irrupción de internet en primer lugar y de las redes sociales algo después, nuestro universo personal se ha ensanchado mucho más de lo que hubiéramos imaginado. 

Todo aquel que se haya embarcado en la tarea de intentar comprender la realidad más allá de sus pequeñas fronteras, seguramente se haya sentido perdido, mareado y finalmente desmayado ante semejante avalancha de acontecimientos, que, por otra parte, casi siempre nos llegan parcialmente sesgados según quien los cuente. 

Sobran opiniones sin fondo, filosofía populista y discursos que por repetidos, acaban convirtiéndose en verídicos. Faltan datos, cifras y hechos más allá de las palabras de los políticos que siempre terminan por estrangularlos para encajarlos su línea ideológica. 

Entre tanto, aquí marchamos. Intentando vivir, buscando instantes de felicidad… para, solo, de vez en cuando, echar un ojo más allá de nuestro bello ombligo con el objetivo de comprender el camino que hemos de seguir como colectividad.

Creo que somos muchos los que queremos ser partícipes de ese camino. Somos muchos los que queremos conocer para poder decidir. Pero el camino se ensancha tanto que en ocasiones uno no percibe ni siquiera los lados que lo limitan. 

Y las noticias siguen lloviendo. Muchas veces duelen, otras te intoxican, la mayoría cuentan lo mismo desde perspectivas diametralmente diferentes. 

Es entonces cuando uno recuerda esta frase: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”… y siento tranquilidad. 

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Palabras.

Todo son palabras, amontonadas y alborotadas. Extenuadas por el golpear de las teclas y las voces que las hacen ser.

Todo son palabras, llenas de ecos que revolotean juguetones en una dirección y en la contraria, peleando por hablar un poco más alto, con algo más de verdad. Imagen

Todo son palabras cuando no hay nada que decir, cuando el ego se alarga hasta romperse, cuando la lengua se taladra en sus propios oídos. 

Todo son palabras cuando intentas buscarte más allá de ti mismo y olvidas el silencio que te reencuentra con tu alma. 

Todo son palabras convencidas de sí mismas, convencidas de su más absoluta realidad, sordas, obtusas, inflexibles, exquisitamente elaboradas sobre piezas de hielo patinando sobre corrientes que vienen y van. 

Todo son palabras, y ya no escuchas, solo las repites. No las cuestionas, solo las veneras esperando que asientan tus creencias, esas que siempre son las que son. 

Entre tanto, los años generan nuevos pensamientos, nuevas ideas, nuevos conceptos que acaban por convertirse en lenguas recién nacidas, justo en el momento en el que pensabas que tus palabras, eran perfectas. 

Palabras, palabras y luego palabras… y entre silencio y silencio, la vida pasó. 

 

Minientrada

A mis “héroes” los políticos.

No es cuestión de culpabilidad o no culpabilidad legal, moral o ética.

No es cuestión de PP, PSOE, IU, UPD o cualquier otra serie de letras amontonadas llenas de votos.

No es cuestión de poder, ni de corruptelas, ni de responsabilidades ajenas que siempre quedan lejos en el espacio o en el tiempo.

No es cuestión de unos míseros cuartos que guardar bajo el colchón para cuando sean todavía más mayores, ni de favores en el debe o en el haber, ni de amiguismos o compadreos.

Es cuestión de dignidad, integridad, responsabilidad, autocrítica, superación personal, transparencia, confianza, generosidad, bien común, fuerza y honor.

Es cuestión de olvidar por un momento el papel que están interpretando para volver a ponerse frente al espejo, desnudos y vacíos de cualquier pertenencia.

Es cuestión de recordar quiénes son, personas, tan solo eso… personas que representan a personas. Y a pesar de todas las debilidades que se nos presuponen, ellos optaron por fingir que nunca las tuvieron. Solo hay algo peor que mentir a todo un pueblo… mentirse a ellos mismos.

Sin embargo siguen actuando como personajes de cómic envueltos en historietas que han acabado creyendo. La lucha por el poder entre la familia de la gaviota, la familia de la rosa, los de la izquierda o el centro… mientras tanto, los lectores (que somos todos los españoles) ya no sabemos si reír o llorar… porque nuestros héroes (si es que algún día lo fueron), olvidaron a quiénes protegían.

Quizá queden algunos héroes en la sombra, esperando a que vuelva la luz… pero tendrán que caminar hacia ella. Tendrán que luchar por ella.

Sin embargo, detente un instante y mira. Porque donde realmente hay héroes, es a pie de calle… junto a ti, junto a mi. Personas anónimas que demuestran día a día cómo ser protagonistas de esta sucesión de imágenes, sonidos y letras que es la vida. Ellos son los que traen esperanza, confianza y fuerzas renovadas… ellos son los luchadores, los gladiadores que nos hacen mejores…

Mientras, allí arriba en el palco, los “héroes” protagonistas, se dan tortas entre ellos olvidando a su público, ya desencantado y hastiado ante tanto teatro y palabrería que casi nunca, llega a ninguna parte.

Minientrada

Un golpe seco, vacío de todo.

sin corazon

Sonó un golpe seco, vacío de todo, y se coló en lo más profundo de su ser.

Arrastró cada uno de sus pasos, desesperados por avanzar

hacia un pequeño hueco lleno de luz.

Asomó su vista al cielo, embarrotada de cárcel y asfixia, sorprendida por seguir viva.

¿Qué te ha regalado la vida? ¿Vivir sin nada? Ni siquiera…

Viniste asomada al dolor, acompañada de un tic tac metálico,

vestida de sueños inacabados y manos desnudas de calor.

Las niñas aprendían a elegir sabores, colores, vestidos y muñecas…

Tú corrías la calle, despojada de bolsillos, solitaria de cariño,

y de vuelta a casa…no te llaman, no te esperan .

Y ahora aquí, ya no hay nada, porque nada hubo.

Cómo no sentir rabia… el mundo siempre estuvo contra ti.

¿Cuántos besos perdiste por el camino?

Las manos de tus padres, olvidaron dibujar una caricia…

pero aprendieron: garabatos enrojecidos estallando sobre tu cara.

Cómo no sentirse traicionada…el mundo parecía reírse de ti.

Ya no entiendes ni quieres entender.

¿Para qué? Nunca nada tuvo sentido.